Apego Desorganizado: Cuando la fuente de seguridad da miedo
- 10 feb
- 5 Min. de lectura
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¿Qué es el apego desorganizado?
Según Main y Solomon (1990), el apego desorganizado se define por la ausencia de una estrategia coherente para buscar seguridad cuando el sistema de apego está activado.
A diferencia de otros estilos -seguro, ansioso o evitativo-, aquí no hay una forma consistente de acercarse, evitar o negociar la cercanía con el cuidador.
➡️ Las autoras describieron conductas observables como:
Movimientos contradictorios (acercarse y alejarse simultáneamente)
Acercamiento al cuidador y luego congelamiento o inmovilidad súbita
Expresiones de miedo dirigidas hacia el cuidador
Conductas desorientadas o sin propósito aparente
Main y Solomon propusieron que estas conductas reflejan una contradicción interna en la intención del niño: la figura que debería proporcionar seguridad es, al mismo tiempo, una fuente de amenaza. En términos simples, el niño enfrenta un dilema biológico insoluble: necesitar protección de alguien que genera miedo 💔.
Te cuento más de este artículo en el video de hoy ⬇️
¿Cómo se crea el apego desorganizado?
El apego desorganizado suele desarrollarse en contextos donde el cuidador principal:
Es abusivo física, emocional o sexualmente
Presenta conductas atemorizantes o impredecibles
Sufre trauma no resuelto, disociación o graves dificultades emocionales (trastornos de personalidad, adicciones u otros)
Alterna entre cuidado y rechazo, cercanía y amenaza
Main y Hesse (1990) introdujeron el concepto de conductas parentales atemorizantes, señalando que el miedo no necesita ser explícito: gestos, silencios, estallidos emocionales o estados disociativos del cuidador pueden activar terror en el niño.
Desde la psicología del trauma, se comprende que este tipo de experiencias generan una sobrecarga del sistema nervioso, llevando a respuestas de lucha, huida, congelamiento o colapso. El apego desorganizado no es un “trastorno”, sino una adaptación de supervivencia frente a un entorno relacional inseguro.
Manifestaciones del Apego Desorganizado en la Adultez
Aunque el apego se forma en la infancia, sus patrones tienden a reproducirse en los vínculos adultos, especialmente en relaciones íntimas (pareja).
➡️ En la adultez, el apego desorganizado puede expresarse como:
Relaciones intensas, inestables o caóticas
Miedo profundo al abandono junto con miedo a la intimidad
Alternancia entre idealización y rechazo
Dificultades para confiar o sentirse seguro emocionalmente, aunque la pareja sí demuestre estabilidad y consistencia
Reacciones emocionales intensas y desproporcionadas
Sensación interna de confusión: “quiero cercanía, pero me abruma”
Muchos adultos con este estilo de apego o vinculación, no logran identificar el origen de sus reacciones, lo que suele generar vergüenza, culpa o una sensación persistente de “algo está mal conmigo”.
Desde una mirada clínica, estas respuestas reflejan memorias implícitas de peligro relacional (producto del trauma), no fallas personales.
¿Puedes ver con claridad cómo los vínculos tempranos afectan los vínculos en la adultez?
Sí, lo veo claro
Es confuso
No lo entiendo
El Apego Desorganizado y el Trauma
Para un niño la experiencia de vincularse con sus figuras de cuidado desde un lugar de “terror” combinado con rechazo o cercanía, todo en fluctuaciones no predecibles, se convierte en un trauma relacional.
Autores como van der Kolk, Siegel y Schore han mostrado que el trauma temprano afecta la integración entre emoción, cognición y cuerpo. Cuando el apego es desorganizado, el sistema nervioso aprende que la cercanía puede ser peligrosa, manteniéndose en estados de hiperactivación o desconexión.
➡️ Esto explica por qué muchas personas con este estilo experimentan síntomas como:
Ansiedad intensa en relaciones
Disociación emocional
Dificultad para regular afectos
Sensación de vacío o fragmentación interna
Guía para empezar a sanar el apego desorganizado
La investigación y la práctica clínica coinciden en que el apego desorganizado puede transformarse, aunque el proceso suele ser gradual y profundo.
Algunos pasos clave incluyen:
1. Terapia enfocada en trauma y apego
Modalidades como la psicoterapia basada en apego, EMDR, terapia somática o enfoques integrativos ayudan a procesar memorias implícitas y a construir una experiencia relacional segura.
*Recuerda que para iniciar este proceso deberás buscar a un psicólogo clínico o psicoterapeuta formado en la terapia que estés buscando para garantizar obtener los resultados que ofrece dicha intervención.
2. Desarrollo de regulación emocional
Aprender a reconocer y regular las respuestas del sistema nervioso es fundamental. Esto puede incluir trabajo corporal, respiración consciente y prácticas de mindfulness orientadas al trauma.
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3. Relaciones seguras y consistentes
Las relaciones reparadoras —amistades, parejas o vínculos terapéuticos— ofrecen nuevas experiencias de previsibilidad, respeto y cuidado, fundamentales para reorganizar el apego.
Esto implicará aprender a poner límites en las relaciones disfuncionales y comunicarte de forma clara y directa, te comparto videos con el paso a paso para aprender a hacerlo:
4. Comprensión y autocompasión
Entender que las reacciones actuales son adaptaciones aprendidas reduce la auto-culpa y abre espacio para el cambio. La autocompasión es una herramienta terapéutica central.
Para lograr esto deberás revisar cómo te hablas, si eres amoroso(a) y compasivo contigo mismo y si identificas que no lo eres, recordar que le estás hablando a una parte chiquita tuya (tu niño-a- interior) que fue quien sufrió el trauma vincular con tus cuidadores y se merece más afecto y cuidado de tu parte.
Conclusión
El apego desorganizado revela cómo el trauma temprano puede fragmentar la experiencia relacional, pero también muestra la extraordinaria capacidad humana de adaptación. Lejos de ser una sentencia, este estilo de apego es una historia no resuelta que puede reescribirse a través de relaciones seguras, comprensión y acompañamiento terapéutico.
Sanar el apego desorganizado no implica borrar el pasado, sino integrarlo, permitiendo que la cercanía deje de ser sinónimo de peligro y se convierta, poco a poco, en un espacio posible de seguridad.
Wanda Bennasar
Psicóloga Clínica y Psicoterapeuta Sistémica y de Trauma (EMDR)
Contacto: wbennasar@gmail.com / +507 6679-2006 (Panamá)
Instagram: @psic.wandabennasar
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Youtube: Psicoterapia de Bolsillo
Referencias Bibliográficas
Bowlby, J. (1969/1982). Attachment and Loss: Vol. 1. Attachment. Basic Books.
Main, M., & Solomon, J. (1990). Procedures for identifying infants as disorganized/disoriented during the Ainsworth Strange Situation. En M. Greenberg et al. (Eds.), Attachment in the Preschool Years. University of Chicago Press.
Main, M., & Hesse, E. (1990). Parents’ unresolved traumatic experiences are related to infant disorganized attachment status. Journal of the American Psychoanalytic Association.
van der Kolk, B. (2014). The Body Keeps the Score. Viking.
Siegel, D. J. (2012). The Developing Mind. Guilford Press.
Schore, A. N. (2001). Effects of a secure attachment relationship on right brain development. Infant Mental Health Journal.




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