Apego Evitativo: ¿Por qué necesitan distancia?
- Wanda Bennasar
- 19 ene
- 4 Min. de lectura
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El apego evitativo es uno de los estilos de apego descritos por la teoría del apego desarrollada inicialmente por John Bowlby y ampliada por Mary Ainsworth. Si quieres conocer más sobre la Teoría de Apego te invito a ver este video.
Este estilo no se caracteriza por la ausencia de afecto o de necesidad de vínculo, sino por una profunda estrategia de autoprotección emocional aprendida tempranamente.
Las personas con apego evitativo suelen necesitar distancia en sus relaciones cercanas, lo cual frecuentemente es malinterpretado como frialdad, desinterés o incapacidad de amar. Sin embargo, esta necesidad de distancia tiene raíces profundas en experiencias tempranas de cuidado, y responde a adaptaciones al trauma relacional temprano (Bowlby, 1988; Mikulincer & Shaver, 2016).
Te cuento más de este artículo en el video de hoy ⬇️
La infancia de una persona con apego evitativo
Durante la infancia, las personas que desarrollan un apego evitativo suelen haber crecido en entornos donde sus figuras de cuidado primarias —madre, padre u otros cuidadores— fueron emocionalmente distantes, inconsistentes o rechazantes.
No necesariamente se trata de abuso explícito (golpes, gritos u otro tipo de violencia), sino de una ausencia de sintonía emocional. Estos cuidadores podían cubrir las necesidades físicas básicas (alimentación, techo, educación), pero fallaban en responder de manera consistente a las necesidades emocionales del niño (Ainsworth et al., 1978).
➡️ Por ejemplo, un niño que llora porque tiene miedo o está triste puede recibir respuestas como: “No es para tanto”, “Ya eres grande, no llores” o incluso ser ignorado. En otros casos, el afecto estaba condicionado al buen comportamiento o al rendimiento: el niño recibía atención solo cuando era “independiente”, “tranquilo” o “no daba problemas”.
Desde una perspectiva de trauma relacional, el niño aprende que expresar necesidad o vulnerabilidad no solo no garantiza cuidado, sino que puede generar rechazo o desaprobación (Schore, 2001).
¿Hasta aquí puedes notar que es una estrategia de supervivencia y no desinterés?
Sí, lo veo claro
No lo entiendo totalmente
¿Qué aprendió emocionalmente?
Ante estas experiencias repetidas, el niño con apego evitativo aprende una lección central: necesitar a otros es peligroso o inútil.
Para adaptarse, desarrolla una estrategia de autosuficiencia emocional prematura. Aprende a minimizar sus emociones, a no pedir ayuda y a desconectarse de sus propias necesidades afectivas. Esta desconexión no implica que las emociones desaparezcan, sino que quedan reprimidas o desactivadas para evitar el dolor del rechazo (Bowlby, 1980).
➡️ Por ejemplo, un niño que se lastima y no recibe consuelo puede dejar de llorar y decir “estoy bien”, incluso cuando no lo está. Esta estrategia le permite sobrevivir emocionalmente en un entorno donde la cercanía no es segura. Con el tiempo, esta forma de vincularse se vuelve automática y se consolida como un estilo de apego.
En la adultez, estas personas suelen mostrarse independientes, autosuficientes y funcionales. A menudo son vistas como fuertes o emocionalmente estables. Sin embargo, cuando se trata de vínculos íntimos —pareja, amistades profundas— emerge la necesidad de distancia. La cercanía emocional activa memorias implícitas de la infancia, donde acercarse significaba decepción, invasión o pérdida de autonomía (Mikulincer & Shaver, 2016).
Esto no significa que no quieran a los demás 💜. De hecho, muchas personas con apego evitativo sienten afecto profundo, pero experimentan incomodidad cuando alguien se acerca demasiado. Por ejemplo, pueden disfrutar una relación de pareja, pero sentirse abrumadas cuando la otra persona quiere hablar de emociones, compromisos o planes a largo plazo. Ante esto, pueden retirarse, minimizar la importancia del vínculo o enfocarse excesivamente en el trabajo o actividades individuales.
¿Cómo se sienten cuando alguien se acerca demasiado?
Cuando una persona con apego evitativo percibe demasiada cercanía emocional, suele experimentar ansiedad, irritación o una sensación de pérdida de control.
A nivel interno, puede aparecer un diálogo como: “Me están exigiendo demasiado”, “No tengo espacio” o “Van a depender de mí”. Estas reacciones no son racionales, sino respuestas automáticas del sistema de apego, moldeadas por experiencias tempranas de trauma relacional (Siegel, 2012).
➡️ Por ejemplo, si su pareja expresa necesidad de apoyo emocional constante (como puede ser al tener una pareja con apego ansioso), la persona evitativa puede sentirse sofocada y responder con silencio, evasión o alejamiento físico. Este alejamiento funciona como una forma de autorregulación emocional: al crear distancia, reduce la activación interna que le genera la intimidad.
Conclusión
El apego evitativo no es una falta de amor, sino una estrategia de supervivencia aprendida en contextos donde la cercanía emocional no fue segura. Comprender sus raíces en la infancia y en el trauma relacional permite una mirada más compasiva hacia estas personas y hacia sí mismas. Con trabajo terapéutico, especialmente enfoques basados en apego y trauma, es posible desarrollar mayor tolerancia a la intimidad y construir vínculos más seguros sin perder la autonomía (Wallin, 2007).
Wanda Bennasar
Psicóloga Clínica y Psicoterapeuta Sistémica y de Trauma (EMDR)
Contacto: wbennasar@gmail.com / +507 6679-2006 (Panamá)
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Referencias Bibliográficas
Ainsworth, M. D. S., Blehar, M. C., Waters, E., & Wall, S. (1978). Patterns of attachment: A psychological study of the strange situation. Lawrence Erlbaum.
Bowlby, J. (1980). Attachment and loss: Vol. 3. Loss, sadness and depression. Basic Books.
Bowlby, J. (1988). A secure base: Parent-child attachment and healthy human development. Basic Books.
Johnson, S. (2008). Hold me tight: Seven conversations for a lifetime of love. Little, Brown.
Mikulincer, M., & Shaver, P. R. (2016). Attachment in adulthood: Structure, dynamics, and change. Guilford Press.
Schore, A. N. (2001). The effects of early relational trauma on right brain development. Infant Mental Health Journal.
Siegel, D. J. (2012). The developing mind. Guilford Press.
Wallin, D. J. (2007). Attachment in psychotherapy. Guilford Press.







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