¿Por qué los niños explotan?

Cuando conoces lo que le pasa a tu hijo, sus estados fisiologicos y emocionales sera mas facil ayudarlo a autorregularse.



Llega a consulta una madre que ha venido por estrategias de crianza para educar con amor y sin golpes a su hija de 3 años. Esta madre habla de los desbordada que está con su trabajo que la consume hasta fuera de su horario regular, de una pareja que no asume su rol parental y que tiene como estrategia de crianza utilizar los gritos y los golpes y por último, agrega que tiene que ocuparse de todas las responsabilidades del mantenimiento de casa porque no tiene ayuda externa.


Por otro lado, describe la conducta de la niña como “explosiva” porque su hija “no puede esperar que ella termine de trabajar” (mamá trabaja desde casa en la computadora), explosiva porque hace berrinches “tremendos” en los cuales grita, se tira al piso, llora y “eso hace que los padres se descontrolen” y adicional agrega: “quiere estar todo el dia jugando”.


Ahora bien, analicemos de primera mano que necesitan los niños para tener bajo control sus emociones (autorregulacion):

  • Los niños deben tener sus necesidades fisiológicas cubiertas. Esto significa que nosotros debemos estar pendientes de sus tiempos regulares de sueño, comida, ida al baño y aseo. Para esto es necesario tener el horario en la mente o armar un horario físico que se siga para cumplir con esto.


  • Los niños necesitan atención de otras personas con las cuales interactuar y vincularse. Esto puede ser cubierto en algunos momentos del día por maestras, compañeros, nanas y en otras por padres y familiares.


  • Los niños necesitan jugar. No a videojuegos, sino juegos en donde interactúen con otras personas, en las cuales usen sus emociones y su fantasía porque el juego (sobre todo en la primera infancia) es el único medio de comunicación del que dispone el niño. El niño “habla” a través del juego con personajes y situaciones que son representadas. Si no ofrecemos esa posibilidad es como si no los dejaramos hablar.


Por otro lado, la expresión de emociones de nuestros hijos (felicidad, emoción, enojo, angustia, tristeza, rabia, etc.) tiende a darse tal cual lo perciben de los padres o según la consigna que hayan recibido en casa:

  • Los padres modelan la expresión de emociones. Si yo grito, es muy probable que gritara o por el contrario aprenderá a tenerme miedo. Si yo puedo utilizar palabras sin agresión para expresar mis emociones de dolor o enojo, el niño aprenderá que es la forma adecuada de hacerlo y tenderá a imitarlo.


  • La consigna que den los padres sobre las emociones (sea verbalizada o no) se aprende. Si yo le digo a mi hijo “no llores por esto” y adicional nunca ve a nadie llorando, sobreentiende que en casa no se permite llorar y como no quiere ser rechazado por su familia, no llora.


Ahora bien, cuando los niños “explotan” se da una combinación de factores como no atención temprana de las necesidades fisiológicas, falta de atención/juego, falta de entrenamiento adecuado del manejo de emociones (imitando a los padres) y es una mezcla perfecta para un berrinche o pataleta que no se puede manejar.


La forma de corregirlo es a través del tiempo, es modificar la expresión de las emociones de los padres (que se autorregulen) para que los niños lo aprendan y estar atentos a sus necesidades fisiológicas, de atención/afecto y juego.


Wanda Bennasar

Psicologa Clinica

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