Padre adicto, ¿cómo lo manejo con mi hijo?

Algunas familias batallan con problemas de adicción, a veces de forma generacional, hacia diferentes sustancias como el alcohol o las drogas y otras veces hacia distractores como el trabajo, los juegos de azar, las compras o la comida. La adicción a un objeto, una situación o una sustancia implica que la persona no está en control de sus acciones y sus decisiones y requieren recibir ayuda externa para volver a recuperar el control de sus vidas.


Las adicciones son dificultades por las que atraviesan las familias y tienen un impacto importante en la salud emocional y estabilidad del hogar, con los cual los niños muchas veces viven sin poder entender lo que está pasando y es importante que los padres tomen una acción proactiva en explicar y dar las información adecuada para que no sientan culpa, miedo o desesperanza.



El primer punto es entender nosotros mismos como adultos y luego transmitirlo de esta forma a nuestros hijos, que las adicciones son enfermedades. No son elecciones del adicto, no son modas, no son culpa de otras personas sino que son enfermedades igual que cuando piensas en diabetes, presión alta o cáncer. Esto significa que el adicto necesitará ayuda para salir adelante con su enfermedad y adicional es una enfermedad crónica, con lo cual toda su vida deberá hacer un esfuerzo por mantenerse lejos de la adicción porque existe probabilidad de recaída.


El segundo punto es entender cómo se sienten los niños con este tema. A veces están muy enojados con el padre o madre adicto-a porque piensa que lo hace apropósito o lo puede controlar, a veces el niño-a no ha sido cuidado o protegido de la forma adecuada y ha presenciado violencia, consumo, agresión o ha sido víctima de abandono o negligencia (falta de comida, supervisión adulta, etc.). Si el niño-a ha experimentado esas situaciones seguramente tiene sentimientos de enojo, tristeza, abandono, frustración, entre otros.


En relación al tema de las emociones, si el padre sobrio u otro familiar no puede proveer seguridad y contención emocional porque puede estar lidiando con la adicción de su pareja es importante que asista a terapia infantil y el padre-madre sobrio de igual forma asista a sesiones de orientación en crianza para hacer una gestión de cuidado emocional adecuada.


El tercer punto es tomar riendas sobre los pasos que se van a tomar en casa para salvaguardar el bienestar de los niños. Desde evitar tener conversaciones con temas no relevantes para los niños, explicar a los niños lo que le ocurre a su papá-mamá, buscar tratamiento para adicciones, buscar soporte psicológico para todos, establecer estructura y rutinas en casa y buscar el soporte externo de otros familiares para relacionar al niño con otros cuidadores que puedan proveer apoyo emocional.


Es muy importante que frente a esta dificultad la familia no trate de navegar sola porque el daño emocional que puede llegar a causarse en los niños, que son muy frágiles, es alto.



Wanda Bennasar

Psicóloga Clínica


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