Me estoy separando, ¿cómo lo manejo?

La separación de un equipo parental es un proceso muy doloroso no sólo para la pareja y la familia extendida sino también para los hijos. En la mente de un niño los padres son el centro de su mundo y su unidad representa su sentido de seguridad y estabilidad. Con lo cual, cuando aparece la idea de separación, los padres deben darle mayor prioridad a la estabilidad emocional de sus hijos para garantizar el menor daño posible.


En términos generales existen varios frentes que hay que cubrir en este proceso para que el proceso sea llevado lo mejor posible por los niños, entre esos está:


1. Los padres deben llegar a un consenso -idealmente sin conflicto- sobre cómo será el futuro de los niños. A dónde van a vivir, cuál será el régimen de visita, en qué casa pasarán más tiempo, si habrán cambios en términos de colegio, etc.


2. Los padres deberán sentarse en un lugar que de seguridad para los niños, no un consultorio psicológico sino su casa, para hablar juntos sobre la separación. En esa conversación deberán explicar que se están separando, el por qué - aquí es muy importante recalcar que no es por ellos y se pueden dar razones como que ya no nos queremos como pareja sino como amigos, queremos cosas diferentes, no nos comunicamos tan bien, etc. - explicar los cambios que se darán en sus vida usando el consenso del punto 1 y finalmente y muy importante explicar que no importa lo que pase siempre seguirán siendo sus padres y los amarán. Esta última parte parece obvia y que se cae de su peso, pero es muy importante repetirle a los niños esto durante mucho tiempo, para que no les quepa una duda.


3. Una vez que los cambios se hayan dado los niños tienen que tener acceso telefónico a los padres en todo momento, deben tener los horarios de visita en un lugar visible en casa y en cada casa deben tener su cuarto con sus juguetes y objetos de seguridad -mantitas, peluches, etc.-.


4. Es muy importante que los padres entiendan que este proceso es muy difícil para los niños, seguirán soñando por años que los padres se reconcilien y es un duelo. Para ellos equivale a una pérdida emocional grandísima, como si alguien hubiese muerto y necesitan mucho afecto, contención emocional y apoyo. De igual forma se puede esperar cambios en su conducta, en su humor, en su desempeño académico, en sus intereses, etc. igual que pasaría luego de la muerte de alguien muy querido.


5. Si en algún momento del proceso sientes que no puedes manejarlo es importante que busques ayuda profesional para salvaguardar la salud mental y emocional de tu hijo y evitar secuelas importantes a futuro.



Wanda Bennasar

Psicóloga Clínica


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