Cómo criar cuando no tengo a nadie

El formato ideal de crianza es en “manadas” o grupos. En donde muchas personas pueden colaborar y a la vez influir en este nuevo ser humano que se está desarrollando, con la posibilidad de generar muchos lazos afectivos no sólo con sus progenitores sino con diversas personas y a la vez aprender de estos.


Sin embargo, en la vida actual muchas veces los modelos de familia no son mamá y papá, y pueden tener múltiples formas como padres o madres solteros, abuelos o un tercer cuidador a cargo de la crianza de un niño. Muchas veces esa persona de igual forma no tiene un grupo de familiares o amigos con el cual apoyarse en esta titánica tarea o puede ser que los tenga pero la ajetreada vida laboral y escolar de todos hace que sea complicado recurrir a ese apoyo de manera recurrente.


Con el cual el factor clave en la ecuación es el cuidador. Tal cual nos pasa cuando estamos siguiendo un plan alimenticio para bajar de peso o cuando estamos en un programa de estudios, si todos los días de forma consciente y organizada establecemos y logramos nuestras pequeñas metas, pronto veremos el fruto de nuestro esfuerzo y bajaremos de peso o terminaremos con un diploma en la mano.


De igual forma la crianza deberá ser un proceso con mucha estructura para que pueda funcionar como un motor aceitado. Es decir, el cuidador deberá diseñar cuidadosamente el orden de los factores en la vida familiar para armar horarios, rutinas y darle una estructura sólida para evitar cansancio, irritación, enojo, etc. en alguno de los dos.


Cuando pensamos en horarios el cuidador debe hacer un horario semanal en el que incluya horas de despertarse, dormir, comer, jugar, cocinar, comprar, etc. y de igual forma tratar de incluir al niño en estas actividades no sólo para ir formando responsabilidad desde temprana edad sino para mantener un vínculo fuerte. Por otro lado, deberá crear rutinas diarias como cena-cepillado de dientes-ducha-cuento-a la cama o despertarse-bañarse-desayunar-lavarse los dientes-uniforme-mochila-esperar el bus, etc.


Si todos los días se siguen los horarios y las rutinas -muchas veces consensuadas con el niño y con sus necesidades, según la edad- el cuidador estará creando una estructura sólida en casa. Esto hace que ambos sepan qué esperar, que la vida sea más ordenada y que de igual forma se cumplan las necesidades de espacio individual y autocuidado que va a necesitar el cuidador, con mayor razón en este escenario en donde no hay otros adultos a los cuales delegar el cuidado.


Es decir, el cuidador necesita abrir espacios en esas rutinas para su propio tiempo individual -en el que el niño deberá ubicarse en otras tareas individuales- y en donde el enfoque debe ser las actividades que le dan placer, conexión con su cuerpo, emociones y descanso. No sería de utilidad para este fin engancharse en medios electrónicos que más bien entumecen y no permiten la conexión.


Wanda Bennasar

Psicóloga Clínica


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